Eduardo Borunda
Esta semana inicia con la entrega de los paquetes electorales que contienen los millones de boletas electorales, sobres, mamparas, urnas, marcadores de credenciales, tinta indeleble, lápices, crayolas para votar, actas de escrutinio y cómputo. En sí, una serie de materiales electorales que permitan de alguna manera ejercer un derecho que garantiza el voto de los mexicanos para salvaguardar la transmisión pacífica del poder cada seis años.
Fueron noventa días de campañas, las cuales iniciaron con un tono muy “tranquilo”, pidiendo perdón unos, viajando en una “combi” otros, aquellos recorriendo cada rincón del país explotando el turismo nacional y otros más con una campaña diferente. En síntesis, la campaña virtualmente se desarrollo a través de los spot de televisión y radio, que por millones fueron transmitidos en el 100% del territorio mexicano. No existe, con sus raras excepciones, quizá un mexicano que no haya escuchado algo del proceso electoral de este año. La influencia de los medios de comunicación en la población se enfrentó a una población más informada, más analítica, más perspicaz, más consciente del valor del voto.
Por ello, el Instituto Federal Electoral (IFE) se ha declarado listo para el desarrollo de la jornada electoral. Con un ejército de ciudadanos que fungirán como funcionarios en las mesas directivas de casilla y con cargos que van de presidente, secretario y escrutadores y hasta con sus respectivos suplentes harán posible que tu voto como ciudadano cuente. La premisa esencial es transparentar el resultado electoral, por eso los comicios están en manos ciudadanas para que los temores de los partidos políticos se alejen de la posibilidad de un fraude electoral o que el resultado de la elección no cuadre con la intensión del voto de los ciudadanos.
La pregunta que muchos ciudadanos y amigos se hacen es ¿Cómo votar? Ente esta inquietante pregunta el organismo electoral (IFE) ha distribuido materiales de estudio para capacitar a cada uno de los funcionarios electorales que estarán en las mesas directivas de casilla y sepan discernir el sentido del voto que haya depositado el ciudadano, la premisa central es saber cuál fue la intensión del elector al momento de marcar la boleta que deposito en la urna de la elección.
En una boleta simulada para cada elección, alumnos de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) estuvieron realizando una prueba piloto de una encuesta de salida que estarán realizando el próximo primero de julio. En los primeros hallazgos, no se encontraron marcas que pudieran representar un problema para definir la intensión del sufragio en las boletas simuladas, razón por la cual, consideramos que los ciudadanos si saben cómo votar y el sentido de su voto ya está muy definido. Es decir, será muy difícil que a estas alturas se dé un cambio en la preferencia electoral, sin embargo, nada está escrito y hay que esperar que caiga el último voto para conocer al próximo presidente de México.
Las encuestas, como fotografías del momento han tenido un papel muy protagónico en todo el proceso electoral. Con seguimientos diarios, semanales, quincenales y mensuales, las casa encuestadoras han tenido una radiografía muy precisa del avance y retroceso de cada uno de los contendientes hasta poder afirmar que esta ha sido la elección presidencial más medida de todos los procesos electorales en la historia de México. La encuesta más importante de todas y la que cuenta es la del domingo próximo, por ello no podemos dejar pasar la oportunidad de hacer contar nuestra voz en “el llamado de las urnas”.
En conclusión, la campaña electoral que termina tuvo como preponderancia central la sucesión presidencial. La elección de senadores y diputados tuvieron como ejercicio el contacto directo con las estructuras de los partidos políticos y la cercanía directa con los ciudadanos. La evaluación de su desempeño lo darán los resultados electorales, fiel ejercicio que muestra la fotografía final de las encuestas electorales. La hora del ciudadano elector se determina en base al futuro que queremos como país, como nación, si seguimos pensando que el voto es inútil, no lograremos los cambios que se requieren. Por ello la participación ciudadano requiere que salgamos a votar con el corazón, con el razonamiento, con libertad, pero que salgamos a expresarnos por la vía pacífica. ¿Usted ya está listo para salir a votar?












