Decepcionante visita a La Sauceda en Hermosillo, Son.

 

Guardas de madera calcinadas y el "río" sin agua

Artículo de opinión

Una verdadera decepción fue visitar recientemente el Parque Recreativo La Sauceda, en Hermosillo, Sonora.  Donde la realidad no concuerda con la imagen que ponen del lugar en Internet, sino  que la situación del centro es en general deprimente.

Las zonas donde se supone debe circular agua, están vacías y llenas de basura. Las guardas de madera de la zona acuática, completamente hechas carbón.

Una ciudad tan bonita como Hermosillo, no merece que el visitante se lleve una mala impresión de sus sitios turísticos tan solo porque la empresa que maneja el lugar, lo tiene completamente abandonado y no hay nivel de gobierno alguno que haga algo al respecto.

Lo único “salvable” del parque es el museo La Burbuja, que cabe decir cobra muy bien sus entradas y lo hace doble. Primero debe pagarse por el auto y sus ocupantes al ingresar al estacionamiento y luego pagar la taquilla para entrar al sitio.

Fuera del museo, todo es aburrimiento porque los sitios de venta de alimentos, de eventos e inclusive los baños, están cerrados o sin mantenimiento. Parece un parque fantasma sacado de película de Hollywood.

Definitivamente no es recomendable asistir a La Sauceda, donde los árboles crecen por obra y gracia de la lluvia que cae a veces, porque ni a las plantas cuidan en éste parque.

Según sitios de Internet dedicados a promover el turismo, la Sauceda se construyó en 1994, con varias instalaciones como Rio Lento, Chapoteadero, Go karts, lanchitas choconas, cajas de bateo, un pequeño tren que circula alrededor del parque, golfito, albercas, varios juegos para niños, y el museo infantil La Burbuja, que tiene el propósito de educar a los niños mediante divertido experimentos científicos.

Tras de la decepción sufrida por La Sauceda, buscamos otra opción y nos encontramos con que el Ayuntamiento de Hermosillo acababa de remodelar el Parque Madero. Aquí se cuenta con un lugar muy recomendable para ir a caminar.

Aunque muy grande en extensión, los niños tenían que hacer fila para poder pasearse en el único columpio que la empresa contratista pudo instalar en el parque Madero. Ni que decir que hay muy pocas bancas para sentarse. A este sitio lo salva la Fuente de Aguas Bailarinas.

Tras de las sorpresas anteriores, la mejor opción fue el parque ecológico, que para el común de los mortales se trata de un zoológico. Este sí está con toda la mano y es ampliamente recomendable visitarlo.

El centro de la ciudad es otro lugar que usted no debe perderse, son evidentes los esfuerzos por resguardar los edificios históricos y es una zona muy bonita para pasar con la familia.

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