El debate nuestro de cada seis años

El debate nuestro de cada seis años

Eduardo Borunda

Los espacios de comunicación se han abierto a transmitir un debate presidencial para que quienes desean verlo lo vean o lo escuchen. En esta tónica, el primer debate de esta contienda electoral presidencial tuvo uno de los auditorios más relevantes, incluso un juego de fútbol en el que se disputaban un boleto para la final, para el campeonato… el debate se impuso en el ranking o medición de medios de aquel día.

A no ser por la edecán argentina que posó breves segundos en la pantalla chica, el mismo no hubiese sido tan comentado y tan satirizado en los medios digitales, principalmente de las redes sociales donde se trató de ridiculizar la imagen del futuro presidente de México (no estoy convencido en los y las, sin embargo incluyo a todos los géneros en el discurso). Convencido de lo anterior, el debate de este 10 de junio tienes ya sus pros y sus contras… ¿Cuáles son las expectativas? ¿Qué podemos esperar del posdebate?

Con estas interrogantes iniciaremos el análisis del debate, ya que este si contempló un margen mayor para la propuesta. El debate tuvo un mayor ataque entre todos los candidatos, fue su última posibilidad de defenderse, atacarse y contrastar ideas, propuestas y debilidades de los adversarios. No hubo edecán pero el zócalo de la ciudad de México el concierto de Justin Bieber será un distractor de la nota y la fecha también nos hace recordar el “Jueves de Corpus” o “Halconazo” ocurrido en 1971.

En un primer acercamiento, se esperaría un debate de ideas, de propuestas y lo que realmente pasó en estas dos horas y quince minutos fue… más de lo mismo. La emisión de este debate a nivel nacional por las principales cadenas televisivas, portales de Internet, radio tuvo también en sus manos un material extra que es la participación en tiempo real de las redes sociales y los grupos de consultoría política que se han especializados en la comunicación y la opinión pública a través de sofisticados mecanismos electrónicos y/o digitales para generar “opiniones virtuales” con cibernautas inexistentes o irreales. La intensión fue inflar la imagen o destrozar las propuestas de los cuatro candidatos presidenciales.

Así, uno a uno entre Josefina Vázquez Mota, Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador y Gabriel Quadri de la Torre se sorteó los espacios de participación. El debate inició en punto de las 8 de la noche tiempo del centro del país. Abrió Quadri, luego Peña, López Obrador y cerró Vázquez Mota la primera intervención.

Aunque no hubo edecán, las reglas del juego y del sorteo fueron difíciles de entender, ya que de un plano gráfico era comprensible, pero se trató de explicar, haciéndolo más confuso tanto para espectadores como para los propios candidatos. En fin, el inicio se le hizo bolas a Javier Solórzano que le complicó la vida y la propia candidatura a quienes no entendieron bien como era la mecánica, que reitero, desde una óptica visual era fácil de entender pero que al oír su explicación no se supo lo que quiso decir…este fue el lado más oscuro del debate.

Ya iniciados en el debate, la ironía sarcástica de los comentarios de los candidatos hizo una réplica consensuada en las redes sociales donde los candidatos fueron presas de montajes sobre vestidos por el comentario de género de Vázquez Mota. Las fallas técnicas se presentaron por “casualidad” cuando tenían la palabra López Obrador y Quadri. El debate más interesante se daba en las redes sociales es decir había otro debate paralelo, como las notas de pie de página de un texto académico. Las carambolas estuvieron entre Josefina contra todos; Quadri contra López Obrador y Josefina. Peña Nieto respondiendo a todas las acusaciones. López Obrador con un cronómetro contra reloj.

En conclusión, este debate tuvo una mejor preparación por parte de los candidatos, aunque hubo propuestas como si fuera mercado para ver quién ofrecía más y mejores “rollos políticos”, unas creíbles y otras inverosímiles. También se distinguió una actitud de desviar la atención del tema tratado (Política y gobierno, México ante el mundo y desarrollo social y sustentable). Los actores involucrados en el debate fueron Octavio Paz y Elba Esther Gordillo. México dejó de tener el liderazgo internacional que lo caracterizó durante el siglo pasado, quedando muchas preguntas y señalamientos sin contestar. El debate sirvió para que los ciudadanos reafirmaran el sentido de su intención de voto, lo definieran o simplemente lo cambiaran. ¿Usted, ya sabe por quién votará?

Comments

comments

Leave a Reply

Your email address will not be published.